Autoestima y amor propio Relaciones Románticas

Cuando el amor no es correspondido

Sentir cariño, admiración y afecto hacia una persona a veces no es suficiente para generar los mismos sentimientos y provocar un amor recíproco.   No basta con el simple deseo de amar para que surja una relación.  Los seres humanos somos bastante selectivos en cuanto a quien brindamos nuestros más profundos afectos.  Cada ser humano tiene definidas en su mente aquellas características que le resultan atractivas no solo a nivel físico sino en cuanto a la personalidad de la posible pareja.  La mayoría de estas cualidades y características se han ido grabando en la mente inconsciente como resultado de las experiencias que el sujeto ha tenido a lo largo de su vida, incluyendo aquello que vio en su hogar durante su niñez;  es tal vez por esto que muchas personas a lo largo de su vida repiten experiencias una y otra vez con personas de características similares, aunque esto implique insatisfacción, dependencia emocional y sufrimiento.
¿Qué significa esto?  Que muchas veces no ser correspondido en el amor no depende precisamente de usted, de su aspecto físico, su forma de ser, sus estudios, su familia o su entorno; simplemente es que no encaja dentro de los parámetros mentales y expectativas de la persona que llama su atención y punto.  No se culpe por ello ni se sienta mal.   Si bien el estado ideal del amor es la reciprocidad pues es justamente esto lo que lo convierte en una experiencia enriquecedora, deseable y placentera, estar en cualquiera de las situaciones resulta igual de incómodo: ser quien rechaza a esa persona que está interesada en usted o ser rechazado por esa persona que acelera su corazón es igual de frustrante, angustiante, incómodo e insatisfactorio. 
Aunque muchos considerarían una posición envidiable tener a otros ofreciendo amor, de hecho, resulta ser una posición difícil y perturbadora.  La posición ideal y verdaderamente envidiable en la que estar, aparentemente, es ser amado de vuelta solo por aquellos a quienes uno mismo ama.

Conclusión: no se tome el rechazo como algo personal, es simplemente una situación normal y cotidiana por la que todos los seres humanos pasamos una o varias veces…lo anormal sería lo contrario. 

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